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Es una guerra contra los pobres

La PAH Mollet Baix Vallès y la Asamblea de Jovenes Atzarola convocamos a una manifestación por la subida de la luz y el aumento de los desahucios.

Hoy, nos manifestamos contra la subida de la luz. Hemos estado viendo con incredulidad cómo esta agresión contra nuestra clase se agrava semana a semana, presentándose en los medios como si fuera un desastre natural; como algo inevitable. Parece que los intereses de mercado de los suministradores de energía se alzan hoy como una divinidad que puede ponernos a planchar a medianoche cuando quiera.

La respuesta desde el Gobierno ha sido muy clara: impotencia. Dicen no poder hacer nada contra unos intereses de mercado que parecen tener más valor que nuestra calidad de vida. Y si ni el Gobierno,
con toda la fuerza del aparato estatal de su parte, puede hacer algo ¿Qué podemos hacer nosotras? Que no podemos ni siquiera liberarnos de nuestros trabajos precarios, en caso de tenerlos. Que vivimos esperando a que llegue un día festivo, y cuando llega nos lo pasamos tiradas en la cama, recuperándonos del agotamiento mental y físico. En definitiva, si los que deciden no pueden hacer nada, ¿Qué podemos hacer nosotras, las que nada decidimos?

Desde la PAH y la Asamblea de Jóvenes hemos tomado partido: nos unimos para defender los intereses de nuestros barrios. Porque, así como no es normal que el precio de la luz aumente de manera desorbitada, tampoco lo es que nos veamos en la obligación de parar 7 desahucios de aquí a fin de año. No es normal que la mayor oferta de ocio para una juventud como la nuestra, empobrecida e incapaz ya de tener expectativas de futuro, sea una casa de apuestas masiva a 150 metros de un colegio.

Hemos tenido que organizarnos contra aquello que no es normal, y nos hemos dado cuenta de que la mejor forma de luchar es cuidarnos mutuamente; no hay una vía que no pase por eso. No tenemos la fuerza del Estado, ni el poder de una gran empresa. Tenemos la certeza de que no podemos seguir viviendo encerradas en nuestra propia miseria, como si el problema de nuestras vecinas no fuera el nuestro. La convicción de que los que se lucran de nuestras penas no van a ganar siempre nos empuja hacia la victoria.

Hace meses que la Asamblea de Jóvenes ha tomado este camino: si el ocio dado pretende
convertirnos en ludópatas, nosotras creamos un ocio digno para el barrio. Si la PAH necesita que cuidemos a sus hijas durante las Asambleas, nosotras vamos y generamos un espacio seguro, lúdico y educativo para todos esos niños.

La PAH siempre ha funcionado de esta manera, si una vecina les necesita para parar un desahucio, en primer lugar se va a encontrar con apoyo moral, después con todo el conocimiento que tenemos para evitar que el desahucio llegue a la puerta. Y si el desahucio llega a la puerta, se encuentra con 50 personas dispuestas a pararlo.

Como veremos ahora, la acción de la PAH no se limita a parar desahucios: se extiende a las urgencias que este modelo de producción puede generar, como la subida de la luz. Si alguien de aquí tiene problemas con la luz, tiene que saber que en la PAH tiene un punto de apoyo.

Lo cierto es que ni la PAH, ni la Asamblea de Jóvenes, pretendemos limitarnos a lo que ya estamos haciendo. Sabemos que en nuestros barrios hay muchísimas carencias, y que necesitamos de una organización más robusta para combatirlas. Nuestra intención es no dejar de generar estructuras populares: espacios que se dedican a cubrir estas necesidades en clave revolucionaria.

Nos sobran las ganas de generarlos: un banco popular de alimentos, un lugar en el que dar clases de idiomas, un gimnasio popular… Y si para eso necesitamos hacernos con un espacio físico, que nadie dude que haremos absolutamente todo lo que esté en nuestra mano para conseguirlo. Sabemos que con esto nunca podremos llegar a todas las personas, pero sí que podremos generar una comunidad en lucha. Una comunidad que comprende la raíz estructural de todas las necesidades que afronta, y que sabe que la única posibilidad de superarlas es luchar colectivamente.

Tenemos muy poco que perder y un mundo entero por construir: la PAH y la Asamblea están en la lucha, contra la luz y contra toda agresión que sufra nuestra clase.

¡Qué viva la lucha de la clase trabajadora!

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